La inatajable marcha de la cultura

Por Jaime Villa Solano

Figuras de cartón en corredor colonial de Barichara evocando personajes de otras épocas

Figuras que evocan otras épocas caminan en silencio, recordando que en Barichara la cultura no se detiene, se transforma, se habita y sigue viva en cada rincón.

Cuando me vine a Barichara, ingenua -si no presuntuosamente pensé, que no sólo rompía con los onerosos hábitos de la ciudad, sino que adiós vida cultural. Qué oso.

Muy pronto hasta dí un inolvidable taller de literatura, se hacían conciertos o charlas, la gente se reunía a ver películas... En fin.

Descubrí además que simultáneamente los locales también oían su música, preparaban vistosos desfiles y comparsas y verbenas, mostraban sus chorotes y tejidos, y hasta recién habían hecho un festival internacional de la talla en piedra. Un bosque de esculturas es testigo.

Había una oferta cultural frecuente que además era creciente. Y no ha parado.

Los ejemplos son generosos y para todos los gustos: festival de música barroca, cantaoras del Pacífico, carranga de la mejor, varios grupos de blues, festivales de cine y de letras y de saberes y sabores, conciertos y talleres de música antigua, conferencias y charlas y recitales, concursos de bandas y de coplas y de oratoria y de comidas típicas, cabalgatas, ferias campesinas, toda suerte de clases, bailes de todo tipo, numerosísimas exposiciones de pintura y escultura, unas cuantas galerías... Y tanta cosa más que en esta enumeración ya larga se me pasó incluir.

Cómo dije, para todos los gustos. Hasta una copiosa librería.

Qué lección me dieron: nunca se debe prejuzgar.

Porque no lo olvidemos: todo quehacer humano es fruto de la cultura.

Sobre el autor

Jaime Villa Solano es un reconocido escritor y profesor que ha encontrado en Barichara un hogar para su creatividad. Sus obras exploran temas profundos de la condición humana, mezclando lo cotidiano con lo trascendental.