Antes de que el pueblo despierte
La historia de quienes mantienen limpio el corazón de Barichara
Temprano cuando el parque todavía guarda el fresco de la noche y casi nadie pasa por sus caminos, solo se ven a quienes llegan a dejarlo limpio. Constantino Carvajal, Jorge Córdoba y Expedito Delgado (Paco), empiezan siempre por el mismo lado a barrer.
Los guardianes del parque

Constantino Carvajal

Jorge Córdoba

Expedito Delgado (Paco)
Llegan puntuales y lo primero que hacen, es observar cuánta basura hay. Está es la costumbre y también la forma ordenada de empezar a dejar el parque limpio después de varias horas de trabajo con escoba, rastrillo, bolsa y recogedor.
La labor diaria
Lo primero que encuentran es lo que el día anterior y la noche dejaron. Envases de licor, gaseosas sobre las bancas de piedra, toda clase de papeles y empaques de comida que resaltan entre las hojas secas que caen de los árboles.
El parque y la quietud de esas horas, cuenta lo que pasó el día anterior y durante la noche, cuando muchos aún duermen o empiezan a despertar.

El pueblo despierta

El pueblo se despierta muy temprano y desde ahí comienzan los saludos. Aquí, dice Expedito con sus alpargatas y sombrero, la gente todavía se saluda.
"Hay una señora que pasa todos los días a la misma hora y afanada pero aun así me dice buenos días"
Jorge dice que sus amigos lo ven barrer, se acercan a saludarlo mientras barre sobre lo verde y las piedras donde se toma más tiempo para que todo quede bien.
La pasión por el oficio
A los tres les gustan esas primeras horas del día para trabajar porque no hace calor y el parque está vacío. Una vez terminan de barrer ahí, los espera el Parque del Cementerio, el de San Antonio y Santa Bárbara donde horas después las hojas vuelven a caer y la basura se vuelve a ver. Pero, aún así, disfrutan de su trabajo y saben que su labor es esencial.
Los tres nacieron en Barichara. Son campesinos y lo dicen con orgullo. Costantino cree que es una labor bonita y mientras haya alientos, seguirá madrugando incluso un poco más cuando el trabajo es mucho o se acumula. A veces llega a las 3 de la madrugada y deja el lado que le corresponde completamente para luego dedicarse a las labores del macaneo y la jardinería.
Jorge, el más nuevo, piensa que hace falta cultura ciudadana: no entiende porqué, si hay canecas, la basura queda donde la gente pasa o se sienta.

El parque, dicen, es la cara del pueblo y por eso hay que mantenerlo limpio, es de los primeros lugares que el residente y los turistas ven cuando caminan por Barichara.